Ver lo sutil

Recomendamos / by  nicole.mino / 3 meses

RESEÑA DEL LIBRO


El emperador y la ropa

Andrés Kalawski y Joaquín Cociña
Santillana. 2016.

Por Ananda Sibilia.


En esta versión del cuento clásico de Hans Christian Andersen “El traje nuevo del emperador” que cuenta con numerosas versiones y reediciones, se dan vuelta los papeles: el emperador no es aquí un mentiroso ostentoso y la niñez no es siempre la representación de la veracidad, de la pura inocencia que se expresa sin filtros para revelarnos algo trascendente.

El emperador está triste porque cada vez que quiere usar uno de sus hermosos atuendos un niño gritón se burla de él vociferando que está desnudo. Pero en este cuento, el emperador no lo está, es solo que sus trajes son “sutiles y delicados”, difíciles de ver a simple vista.

La gente del pueblo no se esfuerza por hacerse una opinión propia y prefieren seguir los rumores del niño. Pero el emperador es astuto y se decidirá a cambiar las cosas.

“El emperador y la ropa” es un relato sagaz, con mucho humor, cuyo giro en la trama es inesperado e ingenioso, pues pone diversos temas sobre la mesa sin necesidad de hacerlo de manera aleccionadora. Uno de ellos es el bullying y la facilidad con la que actúa en las personas sin capacidad crítica: “Y la gente del pueblo prefería creerle a alguien gritando que mirar por ellos mismos. Todo el pueblo se reía de él”. La narración es tajante como crítica a una sociedad adormecida y cómoda.

Pero ¿qué es lo que aquel pueblo no quiere ver?, ¿qué le da pereza mirar?, ¿qué representan los trajes del emperador? Pues aquí es donde el giro me parece genial, pues estamos hablando de sensibilidad artística. Lo que la gente no quiere apreciar es la belleza que hay en cada uno de esos trajes, tal belleza se niega al punto de anular por completo la materialidad de la ropa, su existencia.

Las ilustraciones de Joaquín Cociña son lo bastante simples y con el grado de abstracción justa para echar a volar nuestra imaginación, para representar un vestido como pintura, como mancha, color y textura. El arte, lo bello, no es para todos lo mismo, y no siempre se ajusta a los cánones de lo que estamos acostumbrados a designar como bello, sin embargo, si nos esforzamos un poco y empezamos a ver con mayor detención, podemos desarrollar aquello que se define en el libro como lo “sutil y delicado”, podemos acercarnos a nuevos lenguajes estéticos y deleitarnos con cosas que de otra manera pasarían inadvertidas, invisibles. Pero para ello hay que abrir los ojos y la cabeza, apagar un rato las voces gritonas e impacientes y mirar.