La fuerza que habita en nosotras

Recomendamos / by  nicole.mino / 2 meses

RESEÑA DEL LIBRO


El Pájaro Negro (2010)

Suzy Lee
Barbara Fiore Editora

Por Ananda Sibilia.



¿Cómo se vería la tristeza si fuera un dibujo? ¿Y la rabia?

A través de un trazo suelto y utilizando solo lápiz negro sobre un fondo blanco ahuesado, Susy Lee nos narra esta historia de potentes imágenes y texto breve. Una niña es testigo de una discusión entre sus padres, triste y enojada se encuentra de pronto con un pájaro negro. Al dar vuelta las páginas, el pájaro se torna enorme y lleva a la niña por un paseo. Las líneas se vuelven cada vez más gruesas, a medida que avanzamos en la lectura, hasta convertirse en trazo pintado, manchas y rayado que se funden con el fondo. El dibujo es protagónico en los libros de Susy Lee, hay mucho movimiento y espontaneidad en ellos, es ese movimiento y la textura que arma y desarma las formas, lo que nos conduce por la historia.

Desde la portada, donde vemos a una niña en una pose de juego y su sombra proyectada como un pájaro, ya podemos advertir que aquel ave que parece ser un cuervo, no es otra cosa que el encuentro consigo misma de la protagonista. “Estoy triste” parte el relato, “Nadie me dice nada, nadie me cuenta nada”, y en tanto el pájaro crece y lleva a la niña a sobrevolar el paisaje, ella va tomando confianza a través del razonamiento, al evaluar sus certezas: “Sé que las cosas ya no serán como antes”, dice. Pues en este paseo ella entiende que no está tan desprotegida como se sentía al principio, que puede comprender, y allí encontrar tranquilidad y consuelo: “Me siento muy ligera”, leemos ya hacia el final, “A lo mejor es porque ahora yo también tengo un secreto.”

El mensaje es poderoso porque nos recuerda que la mejor arma contra el desconsuelo está en nuestro interior y nuestra capacidad de razonar. Esto se desprende de manera fascinante a través de la expresividad del dibujo de Lee, como si armara un contrapunto perfecto entre el binomio razón/emoción; entre la precisión del texto, su dureza, de cierta forma, y la pasión o emocionalidad del rayado, que nos recuerda sentimientos como la furia o la angustia.

Hoy más que nunca, cuando la industria del libro infantil parece haber encontrado un nuevo caballito de batalla para vender y abundan los libros que pretenden enseñar a “gestionar emociones”, este libro renace con más fuerza, sin entregar fórmulas ni recetas, sin subestimar a su público objetivo, se eleva como un cuervo que grazna desde las alturas y dentro de nosotras mismas.